¿Qué es lo más importante que los niños obtienen de Montessori?

Frecuentemente, se describe la propuesta Montessori, como una “educación para la vida” cuando intentamos definir lo que los niños se llevan en sus años Montessori, tenemos que ampliar nuestra visión para abarcar más que simplemente las capacidades académicas básicas.

Por lo general, pensamos en la escuela como el lugar en el que una generación le transmite a la siguiente las capacidades académicas básicas y la cultura. Desde esta perspectiva, una escuela existe solamente para cubrir el plan de estudios, no para desarrollar el carácter y la autoestima.

Pero en la mayoría de las escuelas tradicionales e incluso en las más selectivas, los estudiantes memorizan hechos y conceptos con poca comprensión, solo para olvidárselos rápidamente cuando terminaron los exámenes. Los estudios muestran que muchos estudiantes brillantes son estudiantes pasivos. Transitan por la escuela por inercia, sacando notas altas, pero pocas veces se esmeran por leer material que no les fue asignado, no hacen preguntas indagatorias, no confrontan las opiniones apreciadas de sus maestros. Por lo general, quieren que sus maestros les entreguen la “respuesta correcta”. El problema no tiene que ver con los niños de hoy, sino con las escuelas de hoy. Los niños son tan inteligentes, curiosos y creativos como lo fueron siempre, cuando trabajan en algo que atrae su interés y que voluntariamente eligieron explorar.

La escuela Montessori trabaja para desarrollar niños cultos y para alimentar sus destellos de curiosidad e inteligencia. Tienen un conjunto de prioridades muy diferentes a las prioridades de las escuelas tradicionales y una baja valoración de la memorización automática y el aprendizaje superficial.

Quizá los alumnos Montessori no memoricen tantos hechos, pero en general son pensadores independientes con confianza en sí mismos, que aprenden porque tienen interés en el mundo y creen en la vida, no sólo para sacar buenas notas.

 Montessori creía que la vida era más que perseguir la riqueza y el poder. Para ella, las metas más importantes en la vida son: encontrar el propio lugar en el mundo, un trabajo valioso y gratificante así como tener la suficiente paz y profundidad de espíritu que nos permite amar.

Helen Keller, inspirada por Montessori, escribió:

“Yo pienso que cada niño posee de forma oculta, en algún lugar de su ser las capacidades nobles que pueden despertarse y desarrollarse, si lo hacemos correctamente, pero jamás podremos desarrollar la naturaleza superior de nuestros pequeños si continuamos llenando sus mentes con los llamados fundamentos. Las matemáticas nunca lograrán que amen, ni tampoco los ayudará a apreciar la belleza del mundo, el conocimiento preciso de su tamaño y su forma.

Conduzcámoslos, durante los primeros años de vida, a encontrar el máximo placer en la naturaleza. Dejémoslos correr por el campo, aprender sobre los animales y observar cosas reales. Dadas las condiciones correctas los niños se educarán a sí mismos. Sólo necesitan conducción y comprensión, en lugar de instrucción.”

Las escuelas Montessori transmiten a los niños el sentido de pertenencia a una familia y los ayuda a aprender cómo vivir con otros seres humanos.

Para resumir, la Dra. Montessori sostenía que se puede alcanzar la paz, curando las heridas del corazón del ser humano, con un niño que sea independiente, que esté en paz consigo mismo y que esté seguro. La Dra. Montessori vislumbraba que su movimiento conduciría, básicamente, a la reconstrucción de la sociedad.

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