Diferencia entre el bien y el mal

Se debe ayudar al niño a que desarrolle una clara comprensión del bien y el mal. “La primera idea que el niño debe adquirir, para poder ser activamente disciplinado, es la de la diferencia entre el bien y el mal.” Para lograr que haya esta distinción, el adulto debe fijar firmes límites contra los actos asociales y destructivos.

“La libertad del niño debe tener como límite el interés colectivo, y como forma lo que consideramos universalmente buenos modales. Por lo tanto, debemos refrenar en el niño todo lo que ofenda o moleste a los demás, o cualquier cosa que tienda hacia actos bruscos o de mala educación”

La doctora Montessori describió un salón de clase que había alcanzado su concepto de libre funcionamiento como “un cuarto en el que todos los niños se mueven de un lado a otro útil, inteligente y voluntariamente, sin cometer ningún acto brusco o rudo”. Al tratar de desarrollar esta libertad, debe establecerse claramente que solo los actos destructivos del niño deben ser limitados. “Todos los demás – teniendo cada manifestación un alcance útil-, sean los que sean y bajo cualquier forma en que se expresen, deben ser no solo permitidos, sino observados por la maestra.”  M. Montessori.

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